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Teoría de cuerdas, Big-Bang y Agujeros Negros



En busca de las respuestas



por Ariadne GALLARDO FIGUEROA

(Ariadne GALLARDO FIGUEROA es Comunicadora Social especializada en entrevistas sobre Ciencia y Tecnología)




A manera de introducción comentaré que en la búsqueda de respuestas por parte de los investigadores a los cuales me acerqué para desarrollar este trabajo, de pronto descubrí que cada uno de ellos maneja lo que de forma coloquial definiría como parcelas cognitivas, donde defienden su postura como académicos e investigadores y, al mismo tiempo visualicé ese sano espíritu de competencia que los impulsa a defender su visión del mundo.

Debo admitir que hablar de teoría de cuerdas me coloca en una posición difícil siendo comunicadora social y ante lo sinuoso de la experiencia me debato entre una serie de preocupaciones y dudas:

Reconozco que el material que les ofrezco podría no ser lo suficientemente explicativo para su divulgación, ni tampoco es una entrevista propiamente, empero, en aras de mi propia búsqueda, me encamino por un sendero que habitualmente no pisamos los estudiosos de las ciencias sociales.

En realidad estoy intentando buscar el cauce por el cual interactúa la TC con la realidad, como por ejemplo en su relación con el cosmos, en su vinculo con la praxis donde aún no es posible dar una explicación tangible y, que sin embargo, no deja de colocarse como una teoría que se estudia y que con el paso de los años se convertiría en el móvil de una nueva dinámica de la física. Eso trato de expresar, espero lograrlo, pese a reconocer que hay desconcierto por parte de algunos físicos ante la endeble respuesta que esta teoría expresa.Por ejemplo saber que las dimensiones que se manejan en la TC, no son aplicables en la realidad tangible, pero son y perviven en los estudiosos de la TC y TSC.

Para algunos físicos, la seriedad de las cuerdas, no es relevante ya que para ciertos investigadores, toda teoría debe contar con su correspondiente verificación en la praxis, de otra forma NO EXISTE. Eso me preocupa e intento ocuparme en darle un cauce, el cual no se sí lograré expresar a manera de enfoque divulgativo. Pero voy con entusiasmo esperando que logre captar la atención de los lectores de esta página virtual:

Con afán de seguir analizando el interesante tema de la teoría de cuerdas leí un artículo del físico García Compean titulado Fenomenología de la teoría de cuerdas, http://www.hemerodigital.unam.mx/ANUIES/ipn/arte_ciencia_cultura/sep-oct96/art7/sec_5.html del cual surgen cuatro interrogantes con las que elaboro esta artículo que espero resulte de interés.

Uno de sus argumentos me lleva al primer cuestionamiento:

¿De qué forma se puede demostrar matemáticamente una serie de conjeturas que expliquen de manera natural la TC?

Al respecto el propio García Compeán me responde:

La teoría de supercuerdas ya ha avanzado mucho en este tiempo. Elegir ese trabajo sobre TC quizás no fue una elección muy afortunada. También creo que si alguien no tiene el texto de la fuente original, hacer referencia a este, que no se tiene, ni ha leído es muy complicado -esto lo señala pues es verdad que a los físicos que dirigí la pregunta no les envié el texto, que ahora coloco para el público de Casanchi, por considerar acertada la crítica constructiva del Dr. García Compeán- Reconozco que su crítica a mi procedimiento para elaborar el artículo es valida, sin embargo le respondo:

Bien esto no sucedió puesto que las preguntas surgieron a partir de su texto y creo que sus argumentos marcan un precedente, en lo particular me parecen planteamientos que dan pie para abundar en dicho proceso de la TC.

Entonces, dirijo mis palabras al físico Juan Martín Maldacena de la Universidad de Princeton, en principio él destaca con relación a la pregunta planteada:

No entiendo bien la pregunta, lo que le puedo asegurar es que sí hay conjeturas matemáticas se debe probar usando los métodos de la matemática. Para decidir si la teoría de las cuerdas describe la naturaleza hay que encontrar algún experimento cuyo resultado dependa de la teoría de las cuerdas. Todavía no se ha hecho ningún experimento de este tipo.

En una referencia de Albert Einstein, me encuentro con algo valioso:

Casi cualquier teoría es buena si se logra identificar sus elementos matemáticos con propiedades físicas.

En otra parte de su texto, García Compeán nos dice: :

La coincidencia o relación entre distintas estructuras matemáticas, de las que ni se sospechaba su existencia, han servido de motor e inspiración para algunos matemáticos y se basan en la TC.

Por lo cual pregunto: ¿Cómo podemos explicarnos esto?

El físico argentino Juan Martín Maldacena dice: Muchas veces en la historia los físicos descubrieron estructuras matemáticas inspirados por los problemas de la física. La teoría de las cuerdas es solo un ejemplo. Se explica notando que los matemáticos no se habían interesado en este tipo de problemas y no habían encontrado estas estructuras.

¿Cuáles referencias harían plantearse a García Compeán el argumento siguiente: “nadie sabe cuántas revoluciones sean necesarias para hacer de la TC una teoría física de unificación”?

Unas cuantas más….

El planteamiento de Juan Maldecena me pareció sumamente lacónico, sin embargo, recibo esta respuesta por parte del físico del Cinvestav, México, García Compeán:

La respuesta de Maldacena, ''Unas cuantas mas...'' tiene mucho sentido, Realmente nadie sabe cuantas mas, así que es muy difícil decir otra cosa.

También dirigí mi pregunta al físico Shahen Hacyan, profesor investigador del Instituto de Física de la UNAM, quien abundó sobre el asunto con el siguiente argumento:

Las teorías se aceptan o refutan, según sí se comprueban, o no, sus predicciones. El problema con la teoría de supercuerdas es que sus predicciones quedan por completo fuera de cualquier confirmación, no sabría a qué revolución se refiere el físico Héctor Hugo García Compeán.

En tal sentido la respuesta de Hugo García Compeán es muy reveladora y analítica, leamos:

Plantear esa pregunta a alguien fuera del área de la supercuerdas, como es el caso del Profesor Hacyan, considero que es difícil, si no se explica el contexto. Maldacena entiende esa pregunta claramente pero no necesariamente otra persona que no trabaje en la teoría de cuerdas (o supercuerdas).

Para un ''cuerdero'', una ''revolución'' de la teoría quiere decir un periodo de tiempo en donde se hacen descubrimientos muy importantes (y excitantes) que ayudan a entender la estructura de la teoría de cuerdas. En ciencia la palabra ''revolución'' significa otra cosa, como por ejemplo, el descubrimiento de la mecánica cuántica o la relatividad general, una verdadera revolución física.

Me parece que la palabra revolución en el sentido de las cuerdas es un poco exagerada. No tienen el mismo significado, por eso, Hacyan no la entendió, o valoró en el sentido que yo la entendería, se espera (para los 'pocos o muchos físicos' que trabajan en ella) que la teoría de cuerdas misma sea en si, una revolución científica.

Por último la cuarta pregunta es: Advierto que ahora elaboraré una interrogante que no corresponde a la visión de una científica, sino al pensamiento de una comunicadora social, considero vital aclararlo para no incurrir en descrédito, por tanto me atrevo y pregunto:

¿La TC, podría ser la punta de lanza para reconocer en el universo el campo de acción donde los acontecimientos estelares marquen una diferencia o delineen una dirección para reconocer hasta donde nuestro futuro como humanidad se puede preservar en este u otros sistemas solares?

García Compeán me expresa: Como dice Maldacena, la teoría solo es relevante al describir la física del big-bang (el universo en sus orígenes). En la actualidad, la física descubierta tres siglos antes (la física de ''todos los días'') descubierta por Newton, Maxwell, etc., es la relevante. Así que no creo que tenga que ver con nuestro futuro como humanidad. Tal vez, si la TC fuera correcta (cosa que aun no sabemos), podamos eventualmente reconocer que la descripción de las leyes de la naturaleza es matemáticamente bella y que la naturaleza puede ser entendible de manera sencilla.

Continúo con mi atrevido cuestionamiento: ¿Al momento de decidir que necesitamos conquistar otros planetas para preservar la vida, podríamos guiarnos en las predicciones de las posibles explosiones de supernovas y probables hoyos negros, para modificar el rumbo?

En respuesta coloco el comentario del profesor Shahen Hacyan: los físicos que trabajan en teoría de cuerdas, esperan describir con ellas la gravedad cuántica. Más recientemente hicieron cálculos concretos que describen aspectos cuánticos de agujeros negros.

Abriendo una pequeña pausa para explicar lo destacado por Hacyan, donde el término supercuerdas se introduce en el texto, me dirijo a uno de los artículos de Juan Maldecena en esta página Web, titulado: Agujeros negros, cuerdas y realidad cuántica, donde encuentro señalamientos de sumo interés, por ejemplo:

Comprender estos espacios-tiempo nos llevaría a la resolución de la singularidad del big bang y podría explicar el principio del universo. Una de las lecciones del problema de los agujeros negros es que es bueno utilizar otra descripción donde el espacio tiempo surge de manera dinámica, como una aproximación. La singularidad de agujeros negros es similar en algunos aspectos a la singularidad del big bang. Así que la mejor comprensión de agujeros negros probablemente conduciría a la mejor comprensión de la cosmología

Esto me lleva a reflexionar junto al Dr. Maldacena, respecto a los agujeros negros, puesto que hay muchísimas especulaciones al respecto y sin duda no se les puede observar a todos por igual, ya que intervienen factores diversos como señala Michael Bietenholz de la Universidad de York en Toronto, al referirse al colapso de una supernova, que se convertiría en agujero negro:

El físico Shahen, explica de las supernovas lo siguiente para poder entrar en materia:

Las estrellas mucho más masivas que el Sol, explotan como supernovas, desparramando su material por el espacio; en el lugar de la explosión solo queda un núcleo pelón de la estrella, el cual se vuelve una estrella de neutrones (neutrónica). Sí la masa de ésta es superior a unos 1.7 veces la del sol, sigue comprimiéndose por su propia fuerza de gravedad hasta convertirse en un hoyo negro.

En tal sentido Michael Bietenholz, señala:

“Si el núcleo termina con una masa de menos de 1,4 veces la del Sol, permanecerá estable como una estrella neutrónica”, dice. “Si la masa del núcleo es mayor, continuará colapsando hasta convertirse en un agujero negro, y este colapso sucederá en una fracción de segundo”.

Y por último interrogo, qué tan dinámica podría ser la TC para explicar fenómenos tales, ya que el propio Maldacena considera que el poder entender el Big Bang, se posibilita con dicho conocimiento?

La teoría de cuerdas solo trata de explicar el origen del Big Bang, - reitera Maldacena en su artículo y su contestación a mi interrogante- Para explicar los fenómenos de la vida ordinaria basta la química, etc. No es necesaria la teoría de las cuerdas.

Retorno entonces a sus comentarios vertidos en el artículo mencionado aquí en Casanchi, donde concluye de esta forma:

Desgraciadamente no tenemos experimentos que nos guíen. Sin embargo, tenemos la esperanza que una vez encontrada la solución, esta teoría será la más correcta que describirá la naturaleza. El problema es más complejo, ha tomado más de 20 años, con mucha gente trabajado en este tema, llegar hasta donde nos encontramos hoy. Se ha progresado mucho, pero aun hay mucho trabajo por hacer.

Voy ahora al documento escrito en un rotativo nacional mexicano Reforma del físico Shahen Hacyan, que nos habla de la teoría madre, con afán de comprender un poco más qué significa ese trabajo de más de 20 años en la TC y sus derivaciones :

La teoría M (hay varias versiones sobre el significado de la letra M: Madre de todas las teorías, Membrana, etc.). La teoría M describe un mundo de once dimensiones en el que los elementos fundamentales ya no son supercuerdas sino “branas”; generalizaciones a múltiples dimensiones de las membranas bidimensionales de nuestro pedestre espacio de tres dimensiones. Las supercuerdas serían, en realidad, los bordes decadimensionales de unas branas de once dimensiones. Tal como una línea (unidimensional) es el borde una hoja de papel (bidimensional).

No hay duda de que la teoría de las supercuerdas y su nueva versión, la teoría M, han revelado una estructura de una enorme complejidad y riqueza en el mundo de las matemáticas. ¿Tiene esa estructura alguna similitud con el mundo real? Es aún muy pronto para saberlo. Los cálculos son tan complejos que es técnicamente imposible predecir algo cuantitativo y concreto como, por ejemplo, la masa de una partícula elemental. Hasta ahora, la teoría sólo ha hecho predicciones muy generales y su confirmación experimental está por completo fuera de las posibilidades de un laboratorio terrestre.

Por su parte Shanen Hacyan, me hace algunas aclaraciones de sumo interés respecto a la TC y su punto de vista respecto a las supercuerdas

Antes que nada déjeme aclarar algo importante: hay una pequeña minoría de físicos que cree que la teoría de supercuerdas (no cuerdas a secas) va a resolver los problemas más básicos de la física. En cambio, la mayoría de los físicos piensa que esa teoría es una curiosidad matemática, muy ingeniosa, muy compleja, pero que tiene poco o nada que ver con el mundo real. Obviamente Maldacena pertenece a la primera categoría.

Me acerco a uno de los artículos del físico armenio que radica en México desde 1958, aún siendo un niño, me refiero desde luego a Shahen Hacyan, donde podemos notar parte de los comentarios que les hacía a manera de introducción en este trabajo, no todo lo que brilla es oro, sin embargo hay gente trabajando en el tema y preocupara por él, me sumo, pese a no ser física, el tema es intrigante y apasionante a la vez:

La teoría de las cuerdas sonaba muy bien. Pero no todas las ideas bellas corresponden a algo real. Ya en la práctica, esta teoría se topó con varias inconsistencias y problemas técnicos que la hicieron caer en el olvido... por unos años.

En los años setenta, algunos físicos teóricos volvieron a las cuerdas con nuevas ideas. Vieron que era posible darles la vuelta a los viejos problemas y construir una nueva teoría, matemáticamente consistente, a condición de añadir dos elementos fundamentales.

El primero tiene que ver con una simetría entre las dos clases fundamentales de partículas subatómicas: las partículas de la materia y las partículas que producen las fuerzas de interacción entre la materia. El nombre técnico de esta simetría es “supersimetría”, de donde surge lo de supercuerdas.

El segundo ingrediente novedoso es el hecho de que las supercuerdas existen en un espacio de diez dimensiones, en lugar de nuestro espacio común de tres dimensiones al cual le podemos añadir el tiempo como una cuarta dimensión. Pero, si nuestro un espacio-tiempo es de cuatro dimensiones, ¿dónde están las otras seis dimensiones del mundo de las supercuerdas?

Según esta teoría, se trata de dimensiones “enrolladas” sobre sí mismas, imperceptibles a gran escala. Sería, por ejemplo, como la superficie de una manguera, que es un espacio de dos dimensiones (tiene largo y circunferencia), pero, visto desde lejos, parece una línea con una sola dimensión: su largo.

En el caso del espacio de las supercuerdas, las dimensiones adicionales se enrollarían sobre distancias que son billones de veces más pequeñas que un átomo. Por ello, serían imperceptibles.

Vuelvo a reflexionar en torno a mi preocupación futurista: Sin duda alguna reconocer la existencia del big bang explicaría una serie de interrogantes fantásticas sobre el origen de la vida, al poder ampliar el rango del espacio tiempo y percibir lo que la realidad convencional no mide, podría ser una de las posibilidades para habilitar a la teoría de cuerdas, pero el espacio es infinito y la vida en el cosmos es impredecible.

En fin, con mi nutrida imaginación especulo sobre un detalle que sería valioso para los científicos del futuro que se preparan en el presente, donde se le diera un nombre específico a ese lugar donde se encontraría nuestro posible final, no podría decir sí estoy hablando de la última frontera, pero sí de un nuevo hogar planetario; pero, sí un agujero negro o supernova colisionara con la vida tal como la conocemos, ¿cómo poder predecir, o acelerar nuestros pasos hacia la búsqueda de un nuevo espacio habitable?, ¿cómo saber incluso sí antes de que nuestro sol se convierta una enana blanca, podremos rescatar a nuestra civilización?, ¿será que la TC podría dar respuesta o simplemente dicho terreno no sería de su competencia?

Y, por último, acaso, ¿La posibilidad para poder reconocer a tiempo a una supernova, creadora de un posible agujero negro que estuviera cerca de nuestro sistema solar, es factible?

Bueno - me responde el físico Shahen- creo que la respuesta de Maldacena es esencialmente correcta y honesta, la teoría supercuerdas trata de encontrar una descripción unificada de las interacciones fundamentales de la naturaleza, nada más. De lograr algo así, se podría entender mejor el big bang, (sí es que existió)

La supernovas y la formación de hoyos negros, son fenómenos que se explican con la física ya conocida y comprobada, (Esencialmente física nuclear y relatividad general) no se necesita de las supercuerdas para entenderlas.

En promedio hay una supernova por siglo en una galaxia como la nuestra, la última fue en el siglo XVII, así que ya nos debería tocar una, claro que se reconocería y sería un espectáculo muy bello.

Me percato que no visualiza con temor este evento el físico Shahen y, en parte me responde respecto a que la TC no se programaría para prevenir implosiones planetarias.

Ahora los invito a acompañarme a la página virtual Astroseti que dice en el envío hecho por Heber Rizzo, fechado: 2004-06-11

Hace 20 años, los astrónomos observaron la explosión de una supernova, y el subsiguiente colapso de sus restos. Hoy, quizás puedan ser testigos del nacimiento de un extraño descendiente. Unos astrónomos asombrados observaron a través de una aparente fisura en la burbuja en expansión de una estrella que había explotado, para atisbar lo que podría ser el agujero negro más joven jamás detectado.

Es lo más cercano a que han llegado los investigadores de ser testigos del nacimiento de un agujero negro, a partir del estallido hace dos décadas hasta la reciente aparición de un objeto denso en medio de la caótica escena. El objeto podría ser una estrella neutrónica, en lugar de un agujero negro. Los científicos esperan averiguarlo con la continuación de sus observaciones, dijeron el pasado jueves 10 de junio de 2004


(Imágen: Michael Bietenholz and Norbert Bartel)

Concepción artística de la supernova 1986J. La nebulosa recientemente descubierta alrededor del agujero negro o estrella neutrónica

Es menester hacer una pauta para referir un dato de sumo interés vertido en una de sus misivas del físico Shahen quien me dijo:

La supernova a la que se refiere, fue vista en 1987, y ocurrió en la Nube de Magallanes, una pequeña galaxia satélite de la nuestra que se encuentra a 160 mil años luz de distancia.

Entonces, continuamos con los datos de Astroseti:

Otros equipos han registrado muchas explosiones estelares, llamadas supernovas. Y han descubierto muchos candidatos a agujeros negros, que eran presumiblemente el resultado de supernovas previas. Pero nadie ha confirmado tan fuertemente la conexión.

“Es la primera vez que hemos visto cuando sucedía, dijo Michael Bietenholz “Nunca habíamos visto a una supernova dejar tras de sí a un agujero negro, y las única supernovas que hemos observado dejar detrás de ellas a estrellas neutrónicas tienen varios centenares de años de edad, o más, y solamente las conocemos por los registros históricos”.

Entonces, las capas exteriores de la estrella fueron lanzadas al espacio, generando una clásica explosión supernova que fue detectada por primera vez en 1986. No se sabe exactamente lo que sucedió después.

La masa inicial de la estrella es desconocida, así que hay una probabilidad aproximadamente igual de que el objeto central resultante sea una estrella neutrónica o un agujero negro. Cualquier objeto denso generaría campos magnéticos muy intensos, creando partículas cargadas que habrían permitido que los investigadores lo detectaran.

Las capas externas de la estrella se lanzaron hacia el espacio a una velocidad inicial de unos 20.000 kilómetros por segundo. La expansión continúa desde entonces, pero se ha enlentecido.

En este punto me asusta la posibilidad de que una supernova estallara en las cercanías de nuestro sistema planetario solar, ¿habrá forma de saber que tan cerca hay una estrella con posibilidades a futuro de ser supernova? El espectáculo sería muy bello, no lo dudo como dicen el científico Shahen, pero el peligro, y su magnitud, totalmente desconocido.

En uno de sus artículos titulado: ¿Por qué explotan las estrellas?, el físico de origen armenio Shahen, señala algo impresionante:

En las estrellas mucho más masivas que el Sol, llega un momento en que el núcleo central no puede aguantar más su propia gravedad y se colapsa. Se produce entonces una implosión seguida de una explosión que genera una onda de choque -tal como en las explosiones terrestres, pero a una escala muchísimo mayor-. La onda de choque tarda un par de horas en llegar a la superficie estelar, fusionando núcleos a su paso, y toda la estrella explota como una bomba atómica, volviéndose tan brillante como un billón de estrellas y desparramando todo su material por el espacio intersideral. A partir de ese material, rico en elementos químicos cocinados en el interior estelar, se forman nuevas generaciones de estrellas, con sus planetas alrededor y quizás seres vivos. En el lugar de la explosión sólo queda el núcleo “desnudo” de apenas unos diez kilómetros de radio, pero más masivo que el Sol. Una supernova no sólo emite luz sino también neutrinos, partículas fantasmas que atraviesan la materia casi sin interacción. Con los detectores de neutrinos actualmente en funcionamiento, debería ser posible detectar su emisión en la próxima supernova que ocurra en nuestra galaxia.

Continúa Bietenholz: Las capas de material siguen siendo “bastante densas y no esperábamos observar el centro a través de ellas, para ver la estrella neutrónica o la nebulosa del agujero negro”.

“El hecho de que hayamos podido hacerlo sugiere que, a medida que se siguen expandiendo, también se están fragmentando, de modo que vemos a través de una fisura que se ha generado en la cáscara”.

Como dato adicional refieren en Astroseti con qué clase de equipo se pudo visualizar este experimento:

El descubrimiento requirió el uso de varios radiotelescopios: el Conjunto de Línea de Base Muy Larga de la Fundación Nacional de Ciencia, el Telescopio y Gran Conjunto Robert C. Byrd de Green Bank, y varios telescopios de la Red Europea de Interferometría de Base Muy Larga.

Al respecto Shahen comenta en otra parte de su artículo, publicado en Aleph Cero del diario Reforma, que se distribuye en la nación mexicana:

Un grupo de astrofísicos del Instituto Max Planck, en Alemania, se ha dedicado desde hace tiempo a estudiar supernovas en la computadora. Según los últimos resultados que acaban de publicar, lograron reproducir correctamente la generación de la onda de choque, pero no les sale lo más importante: la explosión.

Evidentemente falta un elemento esencial que todavía no se entiende. El grupo de astrofísicos alemanes sugiere que el problema podría deberse a los neutrinos. Estas partículas son de una naturaleza muy extraña y apenas se está empezando a entender sus propiedades, como el hecho de que tienen no una sino tres masas simultáneamente y cambian sus parámetros periódicamente. Bien podría ser que las enormes densidades de la materia en el centro de las estrellas produzcan situaciones que estamos aún lejos de entender con nuestros experimentos en laboratorios terrestres. Por ahora, los astrofísicos tienen bastante trabajo.

En otro de sus trabajos sobre el asunto de los agujeros negros el físico Shahen, se interroga:

¿Qué es un hoyo negro? Es un cuerpo tan compacto que su fuerza de gravedad no deja escapar nada de su superficie, ni siquiera la luz. Su existencia fue predicha por la teoría de la relatividad general de Einstein. En particular, una estrella más masiva que el Sol puede terminar como hoyo negro, después de agotar todo el combustible nuclear que le permite brillar; en algún momento explota como supernova y sólo queda su núcleo, extremadamente compacto, el cual se sigue comprimiendo hasta transformarse en un hoyo negro de sólo unos kilómetros de radio.

Por otra parte, los astrónomos han encontrado muchas evidencias de que, en el centro de casi cualquier galaxia, se encuentra un gigantesco hoyo negro. Se sabe muy poco sobre el origen de tales monstruos; la hipótesis más aceptada es que se originaron en las épocas más tempranas del Universo, poco después de la Gran Explosión, y luego fueron las semillas alrededor de las cuales se formaron las galaxias. Sea lo que fuere, nuestra galaxia no es la excepción: también en su centro se encuentra lo que, muy probablemente, es un hoyo negro gigante.

Como dato adicional, considero pertinente hacer notar que estos asuntos del cosmos, que a unos nos dejan pasmados y a otros cautivan, son parte de una serie de especulaciones donde los propios científicos dan giros a sus propias teorizaciones y llegamos a la 17ª Conferencia Internacional sobre relatividad General y Gravitación en Dublín, Irlanda, donde el reconocido astrofísico Stephen Hawking, después de tres dècadas de constante investigación, explica una paradoja elemental:

“Los agujeros negros, son misteriosos vórtices formados por estrellas colapsadas, lejos de destruir todo lo que absorben, pueden expulsar materia y energía destrozada. Conservan aquello que absorbieron por tiempos extremadamente largos y al deteriorarse un hoyo de este tipo, expulsa su contenido hacia los horizontes infinitos del universo de cual provenían”

Anteriormente Hawking afirmaba que la materia se introducía en un universo paralelo, en el agujero negro, concepto que hasta el momento formaba parte de la ciencia ficción más osada:

“No existe un pequeño universo adventicio como pensaba. La información permanece en nuestro universo, lamento decepcionar a los aficionados de la ciencia ficción, pero no hay posibilidad de utilizar los agujeros negros para viajar a otros universos”

Es apasionante poder llegar a todas estas interrogantes y darles una posible respuesta, desde el momento que el ser humano duda, puede abrir puertas insospechadas por medio de las cuales incidir en la realidad.

Queda como la expectativa poder visitar Playa del Carmen en Quintana Roo, México, en el mes de noviembre de este año, precisamente del 21 al 27, cuando se de lugar un evento sobre Teoría de Cuerdas, de la VI Escuela Mexicana de Gravitación y Física Matemática, bajo el título: “Acercamientos a la Gravedad Cuántica" tal como señala el Dr. Jorge Cervantes, Presidente de la división de gravitación de la Sociedad Mexicana de Física:

“La idea que tenemos es tener una conferencia sobre las diferentes posibilidades de entender la cuantización de la gravedad y a la vez entender su conexión con la unificación de las fuerzas fundamentales de la naturaleza. Se presentarán las teorías de cuerdas, lazos, y otros intentos de entender esto. Los detalles los encontrarán en la página Web: http://www.nuclecu.unam.mx/~gravit/EscuelaVI/ ".





Ariadne GALLARDO FIGUEROA
agalfi@yahoo.com
14 agosto 2004
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